martes, 16 de febrero de 2010

Comparto recuerdos...

“ Siempre la idea fija, te acordás, como cuando nos escondíamos y yo sentía esas cosas que lograban que mi corazón latiera tan fuerte, que se escapaba por mi boca y casi no respiraba por si acaso me escuchases y me encontraras. Pero te aseguro que lo que más recuerdo fue aquella tarde que llovía tanto.

Es que antes llovía más que ahora ¿te acordás? . Pero esa vez te gané de mano y vi que te escondías en el ropero de los viejos. Bueno, yo aproveché y empujé la puerta con la fuerza de una nena de siete años.

Vos gritabas y te reías con esa risa nerviosa de cazador cazado.

De pronto, comenzaste a llorar y a golpear la puerta, yo a tratar de abrirla. Pero no podía: se había trabado y vos llorabas cada vez más fuerte.

“¿Qué te pasa?, ¿ Te diste cuenta?,- la voz de papá apareció de pronto con la intención de abrirla sin ningún resultado.

Mirá, yo recuerdo que bajó y subió la escalera para buscar un destornillador y un martillo, más rápido que un rayo.

Y vos llorabas y gritabas; y yo, sentada en un rincón, muda, con un susto que me dejó quieta y lagrimeando. Mis ojos desorbitados observaban como Papá rompía la puerta para que pudieras salir.

¡En que pensaste? ¡Éstas son maneras de jugar?, Y sentía el crujir del mueble de estilo francés, estallar hasta saltar pedazos astillados.

Cuando tiró la puerta, te sacó de un brazo y comprobó que estabas bien; también te ligaste el reto, pero a mí, me hizo sentir toda la palma de su mano sobre mi trasero y un buen tirón de trenzas.

-Mirá que pasó el tiempo y no lo olvido.

Me gustaría recordarlo con vos, pero estás a muchos kilómetros de aquí y hace años que no nos vemos.

Entonces, el otro día, cuando recibí tu llamada y no hacíamos otra cosa que llorar; esa tarde cuando me dijiste que me querías mucho y que desde chiquita había sido buena con vos, !Te juro que sentí un alivio!...

Es que arrastré culpas tanto tiempo...

Entonces siento, huelo, veo al viejo.” También él juega al escondite, seguro que hoy, justo hoy, que me llamaste, él se escondió en un rincón para que lo busquemos, lo encontremos y con un grito... Piedra libre!. Cuando cierro los ojos, lo veo y se ríe tanto de nosotros!...

Quiero decirte algo hermano,... vení, que no nos escuchen... yo sigo mirando con los ojos cerrados y espero; pero no, no va a venir.


No hay comentarios:

Publicar un comentario