EL AMANECER
Por las hendijas de la ventana,
asoman colores.
Pincelan la oscuridad.
Entonces, aprieto mis ojos
y hundo la nariz en la almohada.
necesito oler
la rama de lavanda escondida.
"otro día"-pienso-
y me oprimen los recuerdos.
Sin embargo,
a mi lado,
reconozco tu figura;
te acaricio así.
Y me animo:
dejo que entre la luz.

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