"ACASO, digo como respuesta, y el agente no quiere, no desea, no tiene ningún interés de sacarme los ojos de encima. . ."
De pronto todo se volvió confuso; la gente corría torpe y desesperadamente, tropezándose con todo y con todos. Destrucción, río sanguinario, llamas entre hierros retorcidos y ese olor a queja vestida de siniestro.
El tremendo caos se reflejaba al unísono en todo el mundo, y a través de las líneas telefónicas, se esperaba escuchar las voces de familiares y amigos que pisaron
Inmediatamente los medios se encargaron de anunciar las probables cifras de muertos y heridos ,; mientras los eruditos en el tema proclamaban los nombres de los responsables.
Y ahí, en el aeropuerto, frente a una cámara de televisión, muchos de los pasajeros veían absortos y apesadumbrados las imágenes cruentas del atentado.
El control policial y militar especializado, irrumpía celosamente el recinto; cuando de pronto un uniformado me observa atentamente y pide que lo acompañe hacia un costado de la sala. Pide mi pasaporte, revisando cuidadosamente la mochila que llevaba en mi hombro.
"_¿ Procedente de Bilbao ?, ¿Militante político?"- preguntó.
"_Acaso"-digo, como respuesta, y el agente no quiere, no desea, no tiene ningún interés en sacarme los ojos de encima de mi
mano izquierda, donde un anillo refleja orgullosamente erguido el árbol de Guernica.
Susana Russo

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