TESEO Y EL MINOTAURO.
Por la ventana espía la vida.
Suenan voces que no lo tocan.
Una satisfacción y orgullo
traspasa los miedos:
inaccesible al vulgo.
Un sinnúmero de figuras cuneiformes
disueltas en el aire,
lo distrae.
Su tinte y su luz, juegan,
Creando un son de éxtasis
Sin embargo, en la noche, le pesa el minotauro.
Y cuando todos duermen,
recuerda a Ariadna,
y busca la punta del ovillo,
para regresar al Laberinto.
Susana.

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