Para que sepan:
Renuncio a los pensamientos oscuros que se instalan sin pedir permiso y los pinto de todos los azules.
Renuncio a escuchar al murmullo, ese que lastima.
Renuncio a los miedos y los enfrento, pisoteando emociones inútiles
.
Renuncio al conformismo y me atrevo a esa lista interminable de sueños.
A decir “si”, simplemente por complacer.
Al agravio que se esconde detrás de los silencios, que tanto, tanto duelen.
Renuncio a todo lo que no puedo cambiar.
Renuncio al monólogo interior:
Yo y mis miedos.
Yo y mis heridas.
Yo y la razón.
Renuncio a pensar demasiado y me decido:
Voy en busca de sensaciones plenas, atenta a olores nuevos.
Limpio mis ojos y los abro y aprendo a mirar, así, de esta manera.
Susana Russo.

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