PARA QUE SEPAS. . .
Entre el cielo y el mar, acaricio tu frente.
Un sol enorme nos envuelve y nos confunde;
Mientras me mareo y te toco,
Buscando la humedad de tu boca.
Me desplomo en la arena y no me resisto;
Te invito a seguir hasta donde vos quieras.
Tomo tus manos y les enseño el camino.
Cierro los ojos; en un susurro escucho:
"-Te quiero", y te devuelvo un gemido,
que hace eco en el lugar y escandaliza a las gaviotas.

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