Está el otoño sobre
El palabrero, mudo y en descarte, se confunde con otros verdes.
Muestra el abecedario como pretexto de la escritura concebida.
Parece que flotaran los poderes del lenguaje.
Me aprisiona un dejo de nostalgia y la escucho:
un deletreo, se vuelve súplica.
En la calle principal,
La sarna despedaza la inmundicia.
Camino:
Las miradas desencajadas,
incomodan.
Me acobardo, pero el aroma a jengibre se insinúa…
Y dejo que me engañe.
Las hojas se descuelgan,
Amarillas,
desarmadas.
Se incrustan contra la reja.
No se animan y se amontonan.
Desde ahí, esperan el final.
Susana.

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