martes, 16 de febrero de 2010

Está el otoño sobre la Vida.

El palabrero, mudo y en descarte, se confunde con otros verdes.

Muestra el abecedario como pretexto de la escritura concebida.

Parece que flotaran los poderes del lenguaje.

Me aprisiona un dejo de nostalgia y la escucho:

un deletreo, se vuelve súplica.

En la calle principal,

La sarna despedaza la inmundicia.

Camino:

Las miradas desencajadas,

incomodan.

Me acobardo, pero el aroma a jengibre se insinúa…

Y dejo que me engañe.

Las hojas se descuelgan,

Amarillas,

desarmadas.

Se incrustan contra la reja.

No se animan y se amontonan.

Desde ahí, esperan el final.

Susana.

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